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El valor de una abrazo

A menudo damos abrazos a la gente, pero:

¿Eres consciente de los abrazos que das? ¿o de cómo abrazas?

¿De cómo percibes los abrazos? ¿O cómo recibes un abrazo?

¿Eres consciente de qué pasa cuando dos personas se abrazan?

Haciéndome todas estas preguntas a mí misma y practicando mindfulness, he llegado a dos conclusiones: 

  • Hace tiempo que no abrazo con el alma, hace tiempo que cuando abrazo soy más consciente de los pensamientos que pasan por mi cabeza que de las sensaciones que puedo obtener de ese momento.
  • Hemos disminuido el valor de un abrazo… Lo hemos reducido a un simple contacto físico. A un gesto o acto voluntario como respuesta a un estímulo previo

Le hemos restado valor.

Pero en realidad un abrazo es más que eso…

Un abrazo es la unión de dos personas, pero no solo física, es la unión de dos almas.

La unión de dos esencias que conectan o tratan de conectar para ir más allá de un contacto físico, tratan de entenderse en un plano más sincero y sin que la mente entre en juego.

El problema es que no les dejamos fluir, somos inconscientes.

Tan solo somos capaces de percibir el contacto físico de ese abrazo y lo que piensas o se te pasa por la cabeza en ese momento, o como mucho en algunas situaciones tristes o tensas podemos percibir la agitada respiración y el nerviosismo de la otra parte.

Tu ahora me podrías decir «a mí los abrazos si me hacen sentir.» y si es verdad que muchas veces esos abrazos te hacen sentir y te llenan, pero quiero que te hagas una pregunta, ¿Has podido llegar a sentir alguna vez los latidos del corazón de la otra persona cuando abrazas?

Yo me he dado cuenta, que hace tiempo que no me paro a sentir eso, hace tiempo que no siento el corazón de otra persona.

Y para mí sería maravilloso poder llegar a sentir otra vez eso, todo sería más sincero y transparente.

Hemos reducido el valor de un abrazo… Y no nos damos cuenta de que los abrazos son una de las curas más bonitas para un alma rota.

A día de hoy, quiero más abrazos de esos que te hacen sonreír y te llenan el alma. De esos que duran instantes y desearías que durarán una eternidad, quiero más abrazos de esos que te hacen sentir que te quieren y no porque te lo digan, sino porque lo notas, lo sientes de verdad desde su interior.

En definitiva… Quiero más abrazos sinceros que traspasen el simple contacto físico y que lleguen a entenderse con mi alma.

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